Bruno llegó a clase confundido, su vista era
borrosa y realmente él no sabía qué hacía allí. Se tambaleaba como si estuviera
borracho y por si fuera poco, tenía unas ojeras impresionantes. Estaba
demasiado pálido.
Todos sus compañeros de clase le miraban
confundidos, tan confundidos como lo estaba él.
Por alguna razón, Adam no había ido a clase, Bruno
lo noto. Siguió caminando hacía su pupitre, que estaba al final del aula.
-Perdón por llegar tarde- dijo en un tono que
parecía que estaba ebrio.
El maestro se dirigió hacía el corriendo, pero
antes de eso… Bruno cayó al suelo brutalmente. Quizás si no hubiese conocido a
Dana no hubiese pasado nada de aquello ¿Verdad?... perdón, para que podáis
entenderlo tendremos que viajar hacía el pasado, exactamente al gran esperado miércoles
por la noche.
Allí estaba Bruno, en frente de aquella casa junto
a Dana. Se alegró de saber que no estaba solo, de tanta gente que había allí
sola, él se presentó a aquel lugar con una compañera ¿No era genial? Se alegro,
como nunca antes lo había hecho.
Al entrar a aquella casa, había muchísima gente.
Todos estaban bebiendo algo, Bruno supuso que era alcohol, él no sabía sobre
las marcas de distintos licores que había, por lo que sabía que él negaría
cualquier bebida. Dana se lo llevó a la cocina, cogió un vaso que parecía tener
una bebida dentro, era alcohólica.
-¡Toma!- dijo ella elevando una leve sonrisa.
-¿Qué es?- preguntó Bruno.
-Pruébala, te gustara- contestó la chica.
Bruno lo hizo, la verdad es que no le gustó
demasiado aquella bebida alcohólica, pero la bebía poco a poco.
Allí cualquier chica se acercaba a hablar con
Bruno, se sentía feliz de sentirse popular al menos una vez. Intentaba decir lo
que ellas querían decir, en cambio… él rechazaría cualquier oferta de estar con
una de ella para cualquier cosa, solo estaría con Dana, que en ese momento
estaba moviéndose al ritmo de la música con un chico alto y musculoso… él no
era así, eso le hizo deprimirse… aunque tenía miles de chicas a su alrededor ¿Por
qué llorar cuando podría pasar la noche con todas ellas?
Cuando se acabo de beber la bebida alcohólica, que
no sabía lo que era, una de las chicas le dio otra. Él comenzó a beber y así
seguidamente.
-¿Te gusta alguien?- preguntó una de las chicas.
-Si- contestó Bruno comenzando a estar ebrio,
cuando acababa una copa… luego le daban otra. La llevaba 9 copas distintas.
-¿Quién te gusta?- preguntó uno de los chicos que
se acerco a su alrededor.
Él miro a Dana que seguía con el mismo chico ¿Quién
sería? No le importo demasiado, solo supo que ella estaba hermosa mientras
bailaba.
A lo lejos estaba Gabriel, también conocido como el
peor enemigo de Bruno. Se acerco a él con paso firme, tenía una cámara de video
y estaba grabando a todos en la fiesta, no hacía falta decir que no había una
persona más borracha que Bruno.
-¿Qué haces aquí?- preguntó él con un tono
enfadado.
-¿Quién eres?- Bruno no reconoció a Gabriel, su
vista era más o menos… borrosa.
Gabriel se comenzó a reír y se alejo con la cámara,
supo que aquel día pasarían cosas muy divertidas ¿Verdad?
Y el chico seguía bebiendo aun así sin reconocer a
nadie. Se acerco a Dana, aunque aquel chico con el que estaba la mantenía ocupada.
-Dana, quiero hablar contigo- dijo el chico,
parecía estar preocupado.
-Claro ¿Qué quieres?- preguntó ella.
-A solas.
Y así fue como acabaron en aquel jardín.
Bruno dio un sorbo a la copa que tenía en la mano y
miro a Dana, estaba decidido a decírselo, por fin le diría lo que sentía por
ella… ¡Si, estaba decidido!
-Dana, quiero que sepas una cosa- dijo Bruno.
-¿Qué cosa?- preguntó Dana.
-Me he enamorado de ti.
Dana se mantuvo en silencio al escuchar aquello,
Bruno se alegró de habérselo dicho… aunque se silencio parecía no ser bueno.
Tuvo miedo, comenzó a temblar y tener ganas de llorar, y así, Dana abrió la
boca para hablar.
-Yo… es que… estas borracho, no sabes lo que dices.
Deberías volver a tu casa ¿Sabes? A descansar.
Bruno dio unos pasos hacia atrás sorprendido por la
respuesta de aquella chica, tembló y las ganas de llorar que le dieron antes,
ahora tenía muchas más ganas. Y si, esta es la parte del emborrachamiento donde
te vuelves depresivo y nadie puede hacer nada de nada.
-Yo… luego me voy- contestó Bruno dándose la vuelta
y dirigiéndose hacía unos columpios.
Allí se sentó, en el columpio. Entre mucha gente
que había alrededor observó como Dana se volvía a meter en la casa y él
comenzaba a estar solo. Empezó a llorar, una lágrima comenzó a salir una tras
otra.
Un chico se acerco lentamente a él, le miro
curiosamente. Bruno no pudo reconocerlo.
-¿Bruno? ¿Qué haces aquí?- preguntó aquella
persona.
El chico comenzó a reírse porque no reconocía a esa
persona.
-¿Quién eres?
-Soy Adam.
En ese instante Bruno no quiso saber nada mas,
odiaba a Adam, si… él no era su mejor amigo, lo decidió en ese momento. Estaba
borracho y tenia muchísimas ganas de decirle todo el rencor que le tenía
acumulado, y por si fuera poco, Dana le lleno de rabia por su tonta respuesta.
-Vete a la mierda- dijo Bruno.
-¿Qué dices? Estas borracho ¿Quieres que te lleve a
tu casa?- aquella fue la respuesta de Adam, que se encogió de hombros.
-¿Qué me lleves a tu casa? ¿Qué dices? Hijo de
puta, mamón, gilipollas.- Bruno comenzó a insultar.
-Estas borracho, Bruno. Volvamos a tu casa.- cada
vez Adam se empezaba a sentir peor por los insultos de Bruno.
-Yo amaba a Marian desde que la conocí y tú te la
follas todas las noches ¿Contento?- confesó Bruno de forma borde, su mirada
cambió radicalmente y observó el odio que le tenía hacía Adam.
Quien supuestamente era el mejor amigo de Bruno,
pero dejo de serlo se mantuvo callado y no supo que decir, no se lo esperaba…
es más, él recordaba que le pidió permiso para salir con Marian y él se lo dio.
Tembló.
Bruno levantó el puño con agilidad y con fuerza, y
con toda su potencia, le dio un puñetazo a Adam y después de aquel, le dio otro
y así repetitivamente. Deseaba nunca parar y así parecía. Adam no respondía con
ningún golpe.
Las lágrimas de Bruno caían sobre la cara de Adam.
Él chico se dejaba ser golpeado a causa del shock.
Tuvieron que separarle unos chicos que estaban
allí, estuvieron demasiado tiempo para observar y que la cara de Bruno fuese
llenada de moratones.
Mientras le separaban, Bruno gritaba:
-¡Hijo de puta, tú te follabas a Marian y yo
miraba!- estaba claro que no lo decía en serio, él nunca había visto como Adam
y Marian hacían… bueno, ya sabéis
Llevaron a Bruno a dentro de la casa, le tumbaron
en una de la cama de dueño de la casa. En ese momento odio al chico que montó
aquella fiesta, si no hubiese ido no hubiese pasado las desgracias que hubiesen
pasado.
Él se comenzó a sentir mejor, bajo por las
escaleras cuando observó que aun había gente en la casa. Allí había unas chicas
charlando. Bruno se acercó.
-¿Sabéis donde esta Dana?- preguntó Bruno, deseando
que se fueran juntos a casa. Cuando él llegase a casa, sus padres le echarían
una buena bronca por escaparse de casa e ir a aquella fiesta.
-¿Dana?- preguntó la primera chica.
-La chica de antes- contestó la segunda chica.
-Ella se ha ido a su casa- afirmo la primera chica.
La noche de Bruno no podía empeorar y encima estaba
amaneciendo. Salió de su casa y comenzó a dirigirse al instituto con
pensamientos de que iba a llegar tarde, seguía bastante ebrio, después de todo
había bebido mucho, era sorprendente que no se cayese al suelo aun. El chico al
llegar entró a la clase y directamente se desmayo como dije en el principio.
Así fue como Bruno llegó a su estado; ahora estaba
tumbado en el suelo del aula desmayado delante de todos.