domingo, 29 de septiembre de 2013

Capitulo 4 - Todo es perfecto

Estaba claro que en lo único que se preocupaba Adam era en su relación con Marian ¿Pero cómo empezó todo? Recordó y recordó y se acordó.
Como todas las mañanas, aquel martes él despertó a Bruno de su largo sueño. Y luego se fueron a clase antes de que empezara. Adam era un buen estudiante, por lo que no le importaba llegar tarde de vez en cuando.
Adam era un chico popular entre la gente, sobre todo entre las chicas. No había chica del instituto que no quisiese salir con él, aunque he exagerado un poco. Siempre estaba con alguna chica, y si no estaba con una… estaba con Marian. Él amaba a su novia más que a nada en el mundo, nunca le había sido infiel ni pensaba serlo.
Mientras se dirigía hacía el cuarto de baño, un grupo de chicos se le acercaron. El que parecía ser el líder se puso delante de él.
-Tío, mañana celebramos una fiesta ¿Quieres venir?- dijo aquel chico.
-¡Por supuesto!- Afirmó Adam elevando una leve sonrisa.
-Eres el alma de la fiesta, sin ti… ¡Estas fiestas no serían divertidas!- dijo otro del grupo con un tono de broma.
Tras aquella conversación se dirigió a clase. El chico estaba contento de que al día siguiente hubiese diversión. Le dieron la dirección de la casa donde sería aquella fiesta, por supuesto también habría alcohol. Era una pena que a Marian, su novia, no le permitiesen salir por las noches.
En el recreo, el grupo de siempre estaba charlando. Adam se preguntó que había hecho para juntarse con aquella gente… Bruno no era para nada popular, y mucho menos Andrés. Y Marian era popular porque estaba con él.
El día pasó rápidamente y al acabar hacía el instituto Bruno caminó junto a Adam hacía sus casas.
-Puedo comer hoy en tu casa- preguntó Bruno elevando una tonta sonrisa, tenía que conseguir que su mejor amigo aceptase su oferta.
-Claro… pero… ¿Por qué?- preguntó Adam.
-Ayer tuve una discusión con mi madre, no me hace demasiada gracia verla y comer con ella- confesó Bruno encogiéndose de hombros.
El tiempo se detuvo para los dos chicos que no tenían palabras en la boca, al menos Bruno no tenía ninguna, no le apetecía hablar sobre aquello.
Adam se encogió de hombros y no tardo en volver a sonreír como lo hacía siempre.
-¿Y por qué no te vas con tu novia?- preguntó.
-¿Dana?- preguntó Bruno- ella no es mi novia.
Adam siguió caminando junto a su amigo sin decir ni una sola palabra, apretó el puño, él odiaba el silencio. Siguió caminando sin importarle nada de gran importancia, solo quería mantener una conversación. Llegó hasta su casa.
Los dos chicos almorzaron juntos sin decir ni una palabra. Poco después Adam hecho a Bruno de su casa para que fuese a la suya, no podría estar allí por siempre. En cambio Bruno no lo pensaba de aquella manera.
Cuando su Bruno se fue de su casa, se tiro a la cama y comenzó a dormir.
El chico se despertó asombrado, apenas había dormido una hora y su móvil estaba soñando. Miro quien era el que le llamaba, era Marian, su novia. Le cogió el teléfono, ella no quería nada importante, solo quería avisarle de que se dirigía a su casa y estaría allí en media hora.
Y así fue como la pareja estaba encerrada en aquella habitación, liándose en aquella misma cama, y besándose.
Todo tuvo un principio, Adam se alegró de haber durado tanto tiempo con Marian. La miraba a los ojos y recordaba el día en el que la conoció, también recordaba el día en el que comenzaron a salir como novios.
Fue hace dos años. Estaba claro que Adam en aquella época era un chico despistado, Marian había recibido insultos y burlas ¿Por qué? El padre de Marian era un violador pedófilo, no podría haberlo dicho más claro. Por supuesto ella era víctima de los actos de su padre, con esto quiero decir que la joven le odiaba como nunca antes había odiado a otra persona, la gente pagaba el odio hacía su padre con ella.
Aquel día en el que comenzaron a salir estaba en el aula, todos se habían idos y ellos eran los únicos que quedaban.
-¿Estás bien?- preguntó Adam.
-¡No, no estoy bien!- se quejo Marian en aquel instante.- ¡No tengo a nadie!
Cuando ella acabo la frase, Adam dio su primer beso a aquella chica que se sentía frustrada y quería morir. Ella no hizo nada más que continuarlo, y lo demás os lo podéis imaginar, fue demasiado cursi como para describirlo.
Adam abrió los ojos y observó que Marian estaba encima suya desnuda. Los dos sentían placer por dentro, aunque el momento se hizo corto. Los dos chicos se tumbaron en la cama desnudos mientras se abrazaban. Adam recordaba todos los momentos que habían pasado juntos. También se alegraba de haber perdido la virginidad antes que Bruno, él seguía siendo virgen… era un “chico puro”, así lo llamaba Adam cuando se metía con él.
La vida no le podía ir mejor a Adam, tenia novia, buenas notas, amigos, dinero, era popular… ¿Qué mas podría tener o querer? El chico miró a Marian elevando una tonta sonrisa y Bruno le beso a ella de nuevo.
-¡Una segunda ronda!- dijo tontamente acercando sus manos a los pechos de Marian.
-¿Cómo?- Marian se sonrojo.

Una vida perfecta ¿Quién mas querría tenerla?

No hay comentarios:

Publicar un comentario