sábado, 28 de septiembre de 2013

Capitulo 1 - El día que él se enamoró

Así fue como Bruno consiguió entrar a la prestigiosa escuela de arte de todo el país; hizo los exámenes de admisión; estuvo todo el verano estudiando, pensaba que de aquella manera estaba perdiendo sus derechos de algún modo. Nunca se arrepintió de entrar a Bakanschool, allí conoció a Marian y al poco tiempo se enamoró de ella.
Que mala noticia fue para Bruno enterarse de que su mejor amigo, Adam, comenzó a salir con Marian. El chico se comenzó a deprimir, pero no era una tan mala y cruel noticia… sus dos mejores amigos estaban bien y felices ¿No? ¿Para qué deprimirse por un tonto sentimiento? Si retrocedemos hasta el día que Adam y Marian comenzaron a salir, podríamos ver como Bruno se encerró en su cuarto y se tiró tres días llorando. Su hermana Gala, que tenía dos años más que él, le animo y le dio consejos en el amor.
Bruno siempre fue un chico que sacaba buenas notas. Era un joven querido por su familia y por sus amigos, también era querido por los amigos de sus amigos. Por su puesto, él también tenía sus enemigos. Retrocedamos tres años atrás, imaginaos a un chico rubio de ojos azules; Gabriel. Ahora imaginaros un parque, varios columpios y un tobogán. Bruno tenía trece años cuando conoció a su primer enemigo, el rubio se acercó con una tonta sonrisa y pasó su codo por su nuca agarrándole.
-¿Cómo estás, Bruno?-Preguntó Gabriel.
Bruno se levantó bruscamente y le miró mal, se dio la vuelta y caminó para salir del parque. Bruno quería ignorar a Gabriel, no quería tener amigos como él. Para entender esta reacción tendríamos que retroceder un año hacía atrás, pero lo explicare; Bruno estaba enamorado de una chica, él se intentó acercar a ella para ser su amigo… pero ella era la típica chica popular a la que todos querían, era… la hermana de Gabriel; Naomi. Gabriel y sus secuaces pegaron una paliza al inocente muchacho porque había intentado entablar una relación de amistad con Naomi
Bruno decidió ignorar a Gabriel, aunque él se arrepintió de la paliza que le dio, al parecer Naomi se enfadó con su hermano.
En resumen; Gabriel le pegó una paliza a Bruno, Naomi  regañó a Gabriel y quiso ser amigo de Bruno para pedirle perdón, pero Bruno decidió ignorarle por miedo y para Gabriel aquello fue una declaración de guerra.
Volviendo a la actualidad.
Bruno siempre se solía juntar con la misma pandilla de amigos. Marian, Adam y el poco conocido Andrés. Nadie sabía nada del chico que ha sido nombrado el ultimo, nada de nada. Antes de que nadie quisiera darse cuenta, él al llegar a Bakanschool se hizo amigo de Adam y así se unió al grupo.
Por cierto… ¿No os parece ridículo el nombre de Bakanschool? Porque a Bruno si le parecía ridículo, tan horrible nombre para una gran y prestigiosa escuela donde podrías participar en las actividades que deseases. Por supuesto Bruno no estaba apuntado a ninguna actividad, era distinto a sus amigos. Marian estaba apuntada a teatro, al igual que Adam. En cambio, Andrés estaba apuntado al equipo de futbol. Nunca antes se había visto a un jugador tan apasionado como aquel chico.
Llegó al cuarto de baño, tras hacer sus necesidades, porque él era humano y también tenía necesidades, se miró al espejo. Pensó que él era diferente a todo el mundo, que era rechazado, que no podría hacer nada en su vida… en realidad, no se esforzaba en hacer nada.
-Te he estado buscando, chaval ¿Estás bien?-Dijo Adam entrando por la puerta, elevando una gran sonrisa. Él tenía la gran manía de sonreír siempre, también tenía la manía de llamar “chaval” a todas las personas existentes de la tierra, a todas menos a Marian.
-Creo que estoy enfermo-Bruno dijo la primera excusa que se le paso por la mente.
En ese instante los dos chicos se miraron detenidamente y soltaron una gran carcajada.
-¿Sabes que no te creo?-Le contestó Adam.
-Lo sé-Añadió Bruno encogiéndose de hombros.
Los dos amigos se conocían de maravilla, excepto por un pequeño detalle. Adam aun no se había dado cuenta de que Bruno estaba enamorado de su novia, nunca se daría cuenta ¿Verdad? Adam era demasiado inocente, sabía que su amigo tenía problemas, pero no sabía cuáles.
Así fue como los dos amigos salieron del baño y volvieron a clase.
El peor momento del día era cuando los cuatro amigos se encerraban en el sótano de la casa de Bruno, y él tenía que observar como Adam y Marian se liaban en el sofá, como se comían la boca apasionadamente. Era un sentimiento horrible por el que pasaba por la mente de aquel chico, quería morirse, que la tierra se destruyese de una explosión, también de que la Tercera Guerra Mundial estallase de una vez por todas… pero… ¡Que parasen de besarse!
En muchos otros momentos, los cuatro amigos se pasaban jugando a la videoconsola y así se pasaban el día entero.
Cada día que pasaba, cada hora, cada minuto, cada segundo, cada momento que pasaba era aún peor que el anterior. Bruno deseaba pedirle consejo a su hermana Gala, pero por desgracia ella había cumplido los dieciocho años y se había independizado con su novio. Él pensaba que ella era demasiado joven para irse de casa… aun así, Bruno también ansiaba irse de su hogar y explorar lugares nuevos.
Si retrocedemos dos años atrás en el tiempo, podremos recordar una escena donde Adam y Bruno tuvieron una pequeña conversación. Estaban los dos en el sótano donde estaban siempre.
-Me gusta Marian- Susurró Adam.
-¿Qué?- Preguntó Bruno horrorizado por escuchar aquella declaración, aunque claramente no era para él.
-Quería asegurarme de que a ti no te gusta ni nada de eso… ¡Ya sabes! Quiero que me des tu aprobación para que salgamos juntos, no quiero que sufras cuando nos veas besarnos.
-Claro que podéis salir juntos. Dices muchas tonterías- Por supuesto en ese momento Bruno mintió y se moría de rabia por dentro.
Bruno se arrepentía de haber dicho aquellas palabras en aquel momento. Habían pasado dos años desde aquel entonces, dos años desde que la pesadilla empeoró. El amor no era su único problema, sus notas comenzaron a bajar y en aquel momento Bruno dejó el club de baloncesto. Él jugaba ha baloncesto, era su pasión. Lo tuvo que dejar por culpa de su enemigo, Gabriel invadió su terreno.
¿Qué hacer frente a tu mejor amigo besando a la chica que amas? ¿Cómo actuar con un chico que te odia siempre intentando hincarte un puñal por la espalda y algunas veces por el pecho?
Aquel día fue como todos. Bruno se sentía mal de nuevo en la cama, pensó que lo mejor sería meterse en la cama y no salir nunca, y era lo mejor. Cerró los ojos e imagino que estaba tumbado en un prado verde, tumbado encima de la hierba verde observando las hermosas estrellas que relucían en el cielo. Incluso las estrellas seguían brillando después de desaparecer, y él quiso ser una de esas, ser una estrella.
Al despertarse al día siguiente se sintió como nuevo, se vistió como se solía vestir siempre y se dirigió al instituto. Todos los días venía Adam y Andrés a recogerle en bicicleta y directamente se dirigían al instituto.
Bruno corría hacía clase de literatura, llegaba tarde y la profesora enfadada no era demasiado agradable con los chicos que llegaban tarde. En ese instante chocó contra alguien, si, era el típico momento que chocas, se caen sus cosas al suelo, las recoges… pero aquel instante fue diferente. Los libros de aquella chica se cayeron, Bruno no se agacho a recogerlos y ayudarla, se limito a mirar los ojos azules de la chica. Tembló. Antes de que nada volviese a ocurrir, volvió a salir corriendo mientras se sonrojaba. Él supo que su vida cambiaría 

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