domingo, 6 de octubre de 2013

Capitulo 10 - Recuerdos de una fotografía

Quizás fuese el mejor momento para reunir nuevos recuerdos y así lo era, al menos para Bruno que se sentía nostálgico por haber quemado todo lo que le quedaba de Adam ¿Y si algún día se volverían a perdonar? Lo dudaba, con toda su alma. Quiso ver los álbumes de fotos de nuevo, donde salía él y su familia en tiempos remotos. Al abrir el primer álbum de fotos una fotografía cayó al suelo deslizándose por el aire. Bruno la cogió antes de que llegase al suelo. En la foto estaba él cuando tenía seis años, no estaba solo… también había una niña ¿Quién era? Y detrás de aquella chica, había otro chico de su misma edad, al parecer. Bruno comenzó a recordar.
Hace diez años.
Bruno acababa de cumplir seis años, estaba muy contento que nunca, lo que le hacía más feliz era que era feria en su pueblo. Se reuniría de nuevo con sus pequeños amigos para pasar una noche sin padres, montándose en las atracciones que traían cada año.
Se hizo amigo de un chico que iba a Rocazul de vacaciones todos los veranos, se llamaba Andrés. Los dos chicos se llevaban de maravilla, aunque se pasaban el tiempo jugando al futbol. Si algo recordaba Bruno de aquel chico, era que le gustaba jugar al futbol. Cuando jugaban, Andrés siempre ganaba.
“El mundo es pequeño, no temáis en perder a alguien, temed en que pueda cambiar para peor” Le decía la madre de Bruno a su hijos todas las noches.
El chico estaba dibujando, esperando a que su amigo le viniese a buscar a su casa, como todos los días ¿Qué harían aquel día? ¿Jugar al futbol?  No lo sabía.
-¿Qué dibujas?- preguntó Gala que en aquella época tenía ocho años.
-Me dibujo a mí y a Andrés- confesó Bruno, aunque el dibujo era unos cuantas rayas convertidas en un garabato.
-Vaya…- confesó Gala.
En ese momento alguien toco la puerta de la casa, Bruno fue a correr lo más rápido posible y era su mejor amigo, Andrés con un balón de futbol. En ese momento los dos se sintieron felices, Andrés solo tenía cinco años.
Los dos amigos comenzaron a caminar por la feria, aunque era de noche, rocazul era un pueblo bastante pequeño y los niños podrían caminar libremente.
Allí estaban ellos dos, observando cada tienda que habían puesto los tenderos para ganar dinero, aquellos puestos estaban llenos de ropa, collares, peluches, juguetes y miles de cosas más.
Quizás en aquella época Bruno no tenía ningún tipo de miedo, pero sabía que la gente que le rodeaba si lo tenía y no entendía el porqué. Y aquella gente, era demasiada. Él siempre había tenido un don para saber lo que sentía la gente, aunque poco a poco ese don siempre fue desapareciendo.
-Vamos a jugar al futbol lejos de aquí…- insinuó Andrés.
Bruno le miró y observó todas las atracciones y tiendas que había a su alrededor, Andrés prefería jugar al futbol.
-Vale, vamos…- asistió Bruno.
Cuando iban a salir de la feria, observaron como una niña de su misma edad lloraba ¿Quién era? Bruno se acerco a ella sin avisar a su amigo, quien le siguió curiosamente.
-¿Por qué lloras?- preguntó Bruno.
-¡No me gusta este lugar!- Lloraba la niña.
-¡Mi pueblo es genial!- Grito Bruno y Andrés se encogió de hombros.
-¡No lo es! Aquí no tengo amigos…- En ese momento la que se encogió de hombros era la niña indignada.
-Nosotros somos tus amigos- Dijo Andrés, aquella fue su primera frase.
-Vente con nosotros- añadió Bruno.
-¿De veras?- la chica se emociono.
-¡Sí!- Dijeron los dos amigos a la vez.
Y así fue como los dos chicos se dieron la vuelta y comenzaron a participar en las atracciones de la feria, se montaron en una colchoneta para saltar los tres juntos, en la montaña rusa y incluso en una noria. El tiempo se paso rápidamente para los tres amigos, aunque aun no sabían el nombre de aquella chica.
-¿Vamos a jugar el futbol ya?- se quejo Andrés que tenía ganas de golpear la pelota en algún parque.
-Si insistes- contestó Bruno tontamente.
Y así los tres amigos se fueron a un parque a jugar al futbol ¿Había algo mejor que golpear una pelota en plena noche? Se acerco un hombre, era el padre de Bruno con una cámara, en ese instante todo se volvió borroso.
Bruno comenzó a dejar de recordar y volver a la realidad, se veía a él de pequeño nuevamente cuando su padre les echaba la foto a los tres amigos, cuando un dolor de cabeza se inundo en él.
-Mi nombre es… Dana- dijo aquella chica. Bruno lo recordó todo, aquella niña que había en la foto era Dana, ellos dos ya se conocían del pasado. Tembló al saber la verdad, sonrió, quiso saltar, aunque se sintió mareado.

¿Por qué no se acordaba de ella?

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