Marian era una chica que no tenía una vida
perfecta, no… era la chica más desgraciada del universo, al menos eso decía
ella misma. Ella siempre había querido querer aprender a cantar o tocar la
guitarra, pero sabía actuar y con eso le bastaba.
Empezare desde el principio, aunque intentaré dejar
las cosas claras desde la primera. Marian nunca tuvo madre, murió en el pacto.
Ella tiene un hermano mayor que la comenzó a odiar desde que su madre murió. La
chica actualmente vivía con sus abuelos.
Con ocho años, su padre fue tratado de un violador
pedófilo, muchas fueron las desgraciadas de ser encontrado por el padre de
Marian, incluso ella misma. Comenzó a llorar todas las noches con aquel trauma,
se alegró de que metieran a su padre a la calcen, así no le vería mas… ella se
preguntaba si algún día le perdonaría.
El tiempo paso y no tardó en conocer a Bruno y
Adam, se alegró de tener dos mejores amigos tan geniales, aunque pronto
consiguió el mejor novio que una chica podría tener; Adam.
La vida era perfecta para Marian, aunque seguía
teniendo pesadillas con su padre y lloraba por las noches. Pesadilla tras
pesadillas ¿Cuánto iba acabar aquella densa oscuridad? Solo Adam sabía su gran
secreto, no quería que lo supiera nadie más, ni siquiera Bruno que le veía con
ojos de que era una gran persona. Aquella vista perspectiva desde él cambió por
completo cuando Adam cortó con ella.
Era viernes, acababa de llegar al instituto y Adam
no le dirigió la palabra. Ella se volvió a convertir en el centro de burlas y
Adam se convirtió de nuevo en el chico más popular por las chicas para tontear
con él.
Se encontraba viendo con Andrés entrenaba el
futbol. Pronto las clases comenzarían y ella tendría que entrar. El chico
recogió el balón y salió de la pista de futbol.
-¿Qué opinas sobre esto?- preguntó Marian algo
preocupada.
Andrés intentó sonreír, por algún motivo sentía
nostalgia sobre ella. Marian quiso saber el porqué Andrés nunca hablaba de su
vida, era como ella ¿Tendría algún secreto importante que ocultar? Ella no lo
sabía, pero si era así, pronto lo descubriría.
-Él te ama y te dará otra oportunidad, solo quiso
hacer ver a Bruno que él fue quien estropeo la relación y hacerle daño… le
conozco- Andrés apartó la mirada y tembló al decir aquellas palabras.
Marian se quedo mirando a su compañero y entraron
al instituto juntos, se sintió mal.
-Realmente odio a Bruno, él tiene la culpa de todo…
él dice estupideces.
El mundo desapareció para Bruno al escuchar
aquellas palabras. Entraron al instituto y se dirigieron a sus distintas
clases.
Marian era una especie de acosadora. Estuvo todo el
día detrás de Adam, aunque por desgracia él estaba con distintos amigos suyos,
muchas veces aquella chica pensaba que era gay y le entraban nauseas, no porque
podría serlo… le daban por que imaginaba que le dejaría de querer. Tenía miedo
de ser abandonada.
La chica caminaba entre sus recuerdos, esos
momentos que pasó junto a Adam, esos momentos que no olvidaría nunca, por nada
en el mundo.
El chico se dio la vuelta y volvía a su aula, Marian
no tardó en correr hacía él. Parecía que nunca iba a llegar, pero llegó. Le
abrazó por la espalda y le agarró para que no se fuera. Sus lágrimas cayeron
por sus mejillas.
-Vuelve conmigo, por favor…-Dijo la chica llorando
en su espalda, no pensaba soltarle por nada del mundo.
Marian no se merecía aquello, había sufrido más que
nadie en todo el mundo ¿Qué pensaba hacer? Quería morirse en ese momento. La
respiración de Adam fue agitada, demasiado agitada.
-Yo te quiero, quiero ser tu novio… tú mi novia,
debajo de las sabanas… ya sabes- elevó una tonta sonrisa. Marian sonrió,
aquellas palabras querían decir que ellos dos volvían a estar juntos, eran
novios.
-¿De verdad? ¿De verdad- comenzó a llorar Marian de
felicidad- ¿quieres ser mi novio, de verdad?
-Claro que si, tonta- Adam se dio la vuelta y le
observó su cara llorando. Le saco la lengua.
En ese instante los dos se besaron, fue el beso más
largo que los dos chicos se dieron en su vida.
Tras acabar el beso, los dos susurraron un “Te amo”
a la misma vez. Sus voces fueron conjuntas. Algunos observaron aquella escena,
era de esperar.
Marian lo había pasado mal, pero Andrés tenía razón,
Adam tenía un lado maligno y lo uso con Bruno. Ahora una guerra había comenzado,
ella lo comprendió… y estaba en el bando de Adam. Pero ¿Quién apoyaría a Bruno?
¿Lucharía solo?
Por el lado de las dos, pasó Dana, la famosa novia
de Bruno del día anterior. Marian la observó, se sintió intranquila al notar
como ella pasó por su lado, no lo hizo con mala intención, solo continúo su
camino, pero Marian por alguna razón… sabia que la caraña de Dana no era buena,
era de las peores, estaba convencida.
El domingo paso rápidamente y Marian había quedado
con su novio y quien era su nuevo mejor amigo; Andrés. Los tres amigos
caminaban por una calle hablando. La chica algo emocionada observó como dos
figuras se acercaban, era Bruno y… ¿¡Su hermana Gala!? Hacía muchísimo tiempo
que no sabía nada de ella, se alegro de verla… pero… ella ahora no era su
amiga.
“Fea, eres fea cuando lloras” Le dijo Gala en una
ocasión a Marian.
Los dos grupos pasaron al lado. Marian notó como
Bruno se sintió inseguro, observó como una lagrima cayo, no le sentó mal.
Por cada hora que pasaba, estaba convencida que se
había formado una guerra y Bruno le devolvería alguna mala jugada a Adam. Así
empezaban los problemas, ella lo sabía. Adam le agarró de la mano y cuando ella
miró hacia atrás, ya habían desaparecido.
Recordó todos los momentos que pasó ella junto a
Bruno, Adam y Andrés… los recordó uno por uno, en un segundo… ¡Se sintió feliz!
Pero, ese sentimiento no duro siempre. El odio se llenó dentro de ella.
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