“¿Me perdonas?” se preguntaba Bruno cada noche al
esconderse bajo las sabanas. Tenía miedo, de que Adam no le perdonase nunca,
para que mentir. Él tenía la esperanza de tener a su mejor amigo de nuevo, que
le perdonase, aunque nunca sucedería.
Bruno se despertó con ganas de hablar con Adam y
así se encontraron los dos contrarios cara a cara.
-¿Qué quieres?-Preguntó Adam.
-Que me perdones, se que hice mal- respondió Bruno.
-¿Qué te perdone? Nunca has confiado en mí, nunca
me contaste que amabas a Marian, nunca lo hiciste, nunca, nunca, nunca hemos
sido amigos ¿Lo sabías?
Aquello hizo que Bruno se encogiese de hombros y no
supiera que decir, aun así, le volvería a pedir que le perdonase.
-Perdón…- respondió Bruno.
Adam se dio la vuelta y se dirigió hacia otro lado.
Antes de meterse al aula, le hecho una mirada y una leve sonrisa.
-Chaval- dijo mientras se metía.
Bruno no podía aguantar más aquella pesadilla,
quiso llorar con todas sus fuerzas, pero no lo hizo, sabía que el mundo no se
iba acabar y eso no era motivo para llorar. Tenía a Dana ¿No?
En frente suya observó como Gabriel discutía con su
hermana, hacía tiempo que no veía a Naomi tan furiosa… tampoco por aquel
instituto. Bruno creía que se había cambiado de instituto, pero al parecer
estaba de visita para ver a su hermano.
-¿Por qué vienes? ¿No te dije que no te quería
ver?- dijo Gabriel enfadado.
-He venido porque creía que te ibas a alegrar
¿Sabes?- contestó Naomi enfadada, a Bruno le parecía realmente gracioso porque
unos días anteriores su hermana también volvió. Él sabía que sus padres estaban
divorciados, Naomi vivía con su madre y Gabriel con su padre- Realmente eres
odioso.
Bruno se mantuvo callado y su mirada era totalmente
fija, recordó que en una época amo a Naomi ¿Esos sentimientos todavía existía?
Él sabía que no. Elevó una tonta sonrisa y recordó que las cosas habían
cambiado tanto, siempre había sido tan difícil todo.
Naomi se giró y observó a Bruno, rápidamente se
dirigió hacia él.
-¿Eres Bruno? ¡Cuánto tiempo! ¿Verdad?- Dijo Naomi
elevando una leve sonrisa.
Gabriel se acerco a ellos antes de que Bruno
pudiese decir nada.
-¿Qué haces acercándote a este pardillo?- preguntó
Gabriel- no tiene amigos ni nada, Naomi. No le hables.
La chica le miro mal y volvió a mirar a Bruno
elevando una leve sonrisa.
-Gabriel, no te metas…- susurró Bruno.
-¿Te importa que seamos amigos?- respondió Naomi.
-Sí, él quería follarte, te lo recuerdo- contestó
Gabriel malhumorado.
-¿Que a mí me quiere más que a ti? Ya lo sé-
contestó Naomi riéndose.
Gabriel enfadado se fue de aquel lugar lo más rápido
que pudo, en ese instante Naomi se comenzó a reír.
Bruno paso toda la mañana en el lugar de siempre
junto a Naomi, estuvieron hablando de lo que pasó todos estos años. La chica
comprendió a su chico, aunque en el pasado no tuvieron una relación de amistad,
ella lo consideraba un amigo. La sonrisa de Naomi enamoraba a Bruno y le hacía
comportarse bien.
-Creo que si Adam no te quiere olvidar, lo mejor
sería tirar todos los recuerdos- insinuó Naomi algo intrigada.
-¿De verdad?- preguntó Bruno.
-Si lo sigues pasando mal, es porque le recuerdas…
Y así fue como
Bruno se dirigió al desguace para quemar todas las fotos que tenia con
Bruno… debía quemarlas. A Naomi, sinceramente no le gustaba hacer esas cosas,
pero creía que era necesario.
Bruno presentó a Dana a Naomi, las dos chicas se
llevaron bien, al menos a la vista de Bruno.
El chico y las dos chicas se encontraban en frente
de un barril de hierro para quemar todos los recuerdos que tenia de Adam. Allí
estaban los tres, solo había que tirar la cerilla al barril.
-Aquí solíamos venir Adam y yo hace tiempo… me
pregunto si seguirá viniendo- susurró Bruno.
-Si viene significara que te echa de menos-
contestó Naomi.
-No le metas cosas raras en la cabeza- contestó
Dana.
En ese instante en el que Bruno tiro la cerrilla al
barril, pasaron como varios minutos. Sintió miedo, felicidad, quiso llorar,
tuvo miedo. Sintió un millón de cosas, pero la cerilla llegó a su destino.
Bruno no lo pudo ver, pero había alguien más en
aquella escena. Su mirada era filtrada al grupo, estaban detrás de los tres.
Adam apretó el puño ¿Ahora quien se sentía mal? Observó como todos aquellos
recuerdos fueron quemados, lo observó y no lo quiso creer, por la mañana le pidió
perdón y en ese momento estaba quemando los recuerdos de ellos que habían
pasado juntos.
Recordó varios momentos que pasaron juntos, tanto
Bruno como Adam. Recordaron cuando se conocieron, cuando Adam le presentó a
Bruno, Andrés. También cuando hacían trampas en los exámenes.
El chico se giro y se fue de aquel lugar. Dana se
giró también y observó como Adam caminaba hacia la salida, elevó una tonta
sonrisa. No tardo en volver a dirigir la mirada al fuego.
-A veces hay que borrar los recuerdos para no
sentir nada ¿Te sientes preparado, Bruno?- preguntó Dana.
Bruno no contestó aquella pregunta, porque la
respuesta iba a ser “no”.
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