martes, 1 de octubre de 2013

Capitulo 6 - Pintando con lapices de colores negros

Bruno se despertó en el hospital, lo primero en escuchar fue a sus padres riñéndole como nunca antes lo habían hecho.
-No has decepcionado, te has emborrachado y hecho el ridículo, eres un crío, no te deberíamos dejar salir de casa durante un tiempo, por niño. No hablemos de tus notas ¿Cómo que has sacado tres cuatros en los exámenes de este mes? ¿Estás loco? Tu padre y yo hemos decidido internarte en un internado durante un verano- le regañó su madre.
El chico abrió los ojos bruscamente, estaba alrededor de sus padres. Tembló, no quería estar metido en un internado en un verano, sería lo más cruel que se le habían ocurrido aquellos horribles hombres. Sabría que se incorporaría pronto, tenía miedo de volver al instituto.
Por otra parte, Bruno no recordaba nada de lo que paso el miércoles, pero sabía que no era nada bueno… ¿Qué había pasado?
Pasó un día y Bruno volvió al instituto, su vestimenta fue normal como siempre, todo era normal… todo excepto una cosa, aquel día Adam no fue a su casa a despertarle e ir juntos al colegio ¿Por qué no? Quiso saberlo.
Cuando caminaba por los pasillos del instituto todas las personas de su alrededor le miraba de una forma siniestra, notó las oscuras miradas y cada vez tenía más miedo. Por fin todo iba a cambiar, Adam junto a Andrés se acercaba a ellos… o al menos se dirigían por aquel pasillo.
Ellos dos caminaron al lado de Bruno sin dirigirle una sola palabra, se fijo que Adam tenia vendas en la cara ¿Por qué tenía heridas? En ese instante Bruno recordó como le comenzó a pegar, se quedo en shock unos segundos, pero supuso que era un sueño.
-¡Adam!- Grito.
El chico le miró, pero le ignoró.
El siguiente chico que se le acerco, era la última persona que querría ver, era Gabriel. Él se acerco elevando una tonta sonrisa, tenía un móvil táctil en la mano.
-¿Sabes? Vas a estar un tiempo teniendo una vida insoportable- dijo Adam tras una carcajada.
Por supuesto Bruno no sabía a lo que se refería.
-¿Qué quieres decir?- preguntó aquel chico.
Bruno le enseñó el móvil y no tardo en darle al play, el video se comenzó a reproducir. No había nada interesante en él, aun así Bruno se sorprendió a verse a sí mismo borracho, el video iba avanzando lentamente, se podía observar como Bruno hacía el ridículo… todo eso paso hasta que apareció como se peleaba con Adam, le golpeaba una y otra vez. Todo aquello lo había grabado Gabriel y él no tenía nada que decir, tembló y quiso huir. Ahora sabía porque todo el instituto le odiaba.
Sus pasos comenzaron a ser lentos hasta que llegó a clase, los treinta alumnos dirigieron su mirada hacía él, algunos entre risitas y cuchicheos, otro entre odio a su alrededor. Bruno se había convertido en el hazmerreir de todo el mundo.
Se sentó en su pupitre como todo el mundo. Adam llegó tarde a clase, pero llegó, él no se dedico a mirar a Bruno como todos, solo se sentó en su silla.
Al salir de clase, Bruno se dirigía a la siguiente aula donde daría música… esperaba que aquella clase no fuese como en la anterior, que le tiraron gomas y lápices. Mientras caminaba por el pasillo, se encontró a Adam, no tuvo el valor de acercarse a él después de haber visto el video que vio, sentía vergüenza. Marian apareció de repente y se acerco a Adam, por supuesto ella sabía todo lo que había pasado y no le hacía mucha gracia seguir juntándose de Bruno, después de que él le diese una paliza a su novio.
Adam se dirigió de mala forma a Marian.
-Déjame- dijo él.
-¿Por qué?- contestó Marian extrañada.
-¡QUÉ CORTO CONTIGO, COÑO, QUE YA NO SOMOS NOVIOS!- gritó Adam de forma de que todos escuchasen como él cortaba su relación con aquella chica.
Bruno observó todo aquello, y después de aquella ridícula escena… Adam se acerco a quien antiguamente era su mejor amigo. Le miró de forma vacilante.
-¿Estas contento? Ahora tienes a Marian para ti solo- dijo Adam enfadado.
Bruno no tenía palabras, su vida había cambiado en un día para otro. Tembló y odio a Gabriel por grabar aquel video que vio horas anteriores. Sintió compasión por Marian por acabar con su novio de aquella manera, y quiso asesinar a Adam por hacer llorar a su novia, que por desgracia ya dejo aquel puesto.
Bruno nunca había visto llorar a Marian de aquella forma, en medio de aquel pasillo. Ella se acercó como lo hizo Adam, después de que él se fuera.
La chica golpeo a Bruno con todas sus fuerzas, dejándole una marca en la mejilla.
-¿Estas contento? Has conseguido lo que querías ¿Verdad?- dijo Marian.
-Estaba borracho…- confesó Bruno.
El tiempo se detuvo en aquel momento y él salió corriendo después de ver que Marian le ignoró, parecía enfadada. Quiso estar con Dana, ella era su única amiga… o al menos eso creía. Quiso llorar, pero debía ser fuerte. Salió hasta el patio y se escondió entre muchos arbustos, apoyado en un árbol mientras observaba las nubes.
Al rato, alguien comenzó atravesar los arbustos. Era Dana.
-Sabía que estabas aquí- dijo aquella chica.
-¿Cómo? Nunca te he hablado de este lugar- confesó Bruno.
-¿Y? Yo vengo aquí todas las mañanas para saltarme a clase, así que he mentido un poquito- confesó Dana.
Se sentó junto a él y acurruco su cabeza en su hombro. Ninguno de los dos dijo nada durante un buen rato.
-Fue culpa mía por llevarte a esa fiesta, era la primera vez que bebías… a mi me pareciste lindo- dijo ella.
-¿Te parecí lindo cuando estaba borracho?- preguntó él.
-Si… perdón por irme sin avisarte, paso algo.
-¿El qué?
-Cuando te me declaraste y te rechace… me arrepentí de hacerlo.
Eso era nuevo, Bruno tampoco se acordaba de haberse declarado a Dana, no… no se acordaba. Pero elevó una leve sonrisa de hacerlo.
-¿Y entonces?- preguntó irónicamente.
-Quiero ser tu novia. Quiero que los dos estemos solos en el mundo- Dana sabía que cuando él dijese que si, los dos estarían solo en el mundo. La gente comenzaría a despreciarla como lo hacían con él.
-¿De verdad?

Dana no respondió aquella pregunta, lo único que hizo fue ponerse encima de Bruno y besarle. Bruno admitirá poco después de aquel fue su primer beso, duro cuarenta segundos y supo que estaba enamorado de verdad, su corazón no mentiría. 

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