miércoles, 2 de octubre de 2013

Capitulo 7 - Lazos de hermanos

Mucha gente decía que dios no existía, Bruno optó por dejar de ir a la iglesia y dejar de creer en aquel ser misterioso al que todos conocían ¿Estaba en lo cierto? Si aquel hombre tan poderoso existiese… Bruno hubiese sido feliz.
Día a día que pasaba, la vida de Bruno no mejoró y se quedo completamente solo en el mundo, aunque aquello fuese una mentira… tenía a Dana, y aunque no lo quisiese creer, Gala también estaba de su lado. Su hermana no estaba con él, se mudo hace tiempo. Bruno estaba feliz de que su hermana volviese a su casa dentro de unos días.
-¿Estás bien?- preguntó Dana mirando a su hermano. Acababan de ver una película en el cine, había sido aburrida, al menos para Bruno que estuvo durante todo aquel rato pensando en sus cosas.
-¿Por qué debería estar mal?- preguntó Bruno encogiéndose de hombros.
-Sabes que tienes miles de motivos- Dana apartó la mirada.
Era cierto lo que aquella chica decía, Bruno tenia miles de motivos para deprimirse; el primer motivo; se había quedado completamente solo y tanto Adam como Marian le odiaba. El segundo motivo; sus padres le odiaban aun mas, por las notas que sacaba.
-Estoy bien- Sonrió Bruno.
-Eso espero.
-Estas mintiendo- confesó Dana.
Bruno se mantuvo en silencio porque sabía que ella tenía razón.
-Yo antes estudiaba en el colegio de secundaria La Iluminada, era un colegio de monjas admitido solo para mujeres… pero, no me llevaba muy bien con las chicas ¿Sabes? Me hicieron la vida imposible.
-¿Por qué?- contestó Bruno.
-Porque Raquel se enamoró de mi y creía que era como ella.
-¿Raquel?- preguntó Bruno.
-Exacto.
Bruno sonrió al escuchar su historia, no podía ni imaginar lo cruel que era la gente… ¡Él odiaba a los seres humanos! Cada segundo con más fuerza. Pensaba que iba a explotar y destruir la tierra de la rabia que llevaba dentro, por mucho que contara lo sucedido, por mucho que le abrazaran y por mucho que Dana le besaba, él aun sentía que iba a explotar. Realmente quería volver a ser amigo de Adam y Marian, y a lo mejor también echaba de menos a Andrés… pero, su vida había cambiado y ahora dos de esas personas le odiaban a muertes ¿Por qué le pasaba a él aquello?
Recordó la última semana y Dana hizo su mayor esfuerzo para animarle; le llevo a comprar, al cine, al parque… ¡A todos lugares! En cambio, siempre estuvo mal.
-Adam ha demostrado no ser tu amigo, no te intereses más por él- Dana sonrió, no quiso nombrar a Marian porque seguía que Bruno seguía confundido- ¿Vale? Anímate.
Aquel día pasó rápidamente, Bruno volvió a su casa y comenzó a dormir profundamente. Antes de dormir, observó fotos y videos que tenia grabados en su móvil. En todas las fotos y videos salían Adam y Marian, les echaba demasiado de menos.
-¡Despierta, despierta!- dijo una voz. Bruno no la reconoció ya que estaba dormido, pero no tardo en abrir los ojos y observar a Adam, él le intentaba despertar, aunque su vista era borrosa… pronto volvió a ser normal y no era Adam… era ¡Su hermana Gala!
Bruno no tuvo palabras para describir aquel día. Era domingo y su hermana llegó aquel día, se sintió más que feliz y por un momento recordó a Adam, pero seguidamente… ¡Volvió a sentirse el más feliz del mundo!
-¡Hermana! ¿Qué haces aquí?- Se tiró a sus brazos.
-Vuelvo a casa, sé que he estado poco tiempo afuera… ¡Pero como en casa en ningún sitio!
Bruno sonrió, aquello lo solía decir varias veces “Pero como en casa en ningún sitio”, era como si fuera su lema.
Aquel día lo paso con su hermana, le contó todo lo que paso a lo que Gala comenzó a dar su consejo.
-Me ha parecido bastante mal que te emborracharas… pero creo que deberías arreglar las cosas con Adam- pero había un inconveniente, Dana no quería que arreglase las cosas con Adam, sabía que si lo hacía… volvería hablar con Marian y quería evitar cualquier contacto entre él y Marian. -¡Seguro que tú puedes hacerlo! Eres un chico encantador, aunque te cueste creerlo y algunas veces seas un capullo.
No nos engañemos, Dana no estaba enamorada de Bruno, pero eran novios… y una chica lo último que quiere es que le sean infiel. Al menos aquello era lo que creía Bruno.
Bruno sonreía frente a su hermana, pocas veces estuvo con ella en el pasillo.
Aquella vez lloraba como un prisionero, las lágrimas caían y caían y se escondía detrás de la puerta de su habitación, Gala se acercó a su hermano con una leve sonrisa algo sombría, estaba encogida de hombros y parecía tener miedo ella también. Se agacho para estar a la altura de su hermano que estaba de rodillas.
-Dicen que yo estoy fea cuando lloro… pero tú estás hermoso cuando lloras ¿Por qué es?- dijo ella elevando una leve sonrisa.
Bruno dejo de llorar y observó a su hermana algo sorprendido.
Bruno no recordaba porque lloraba aquel día, tampoco quiso saberlo, ahora solo le interesaba estar con Gala todo el tiempo posible, sin olvidarse de Dana.
Al pasar toda la mañana, por la tarde Gala y Bruno decidieron a salir a dar un paseo cuando como eran niños. Salían juntos por la calle, corrían y hacía travesuras. Aunque aquel día no era el caso, su paso era tranquilo y se pasaron todo el tiempo hablando.
-¿Entonces tu novia se llama Dana? Me recuerda un poco a mi nombre… Gala y Dana… mmm- dijo aquella chica con la mano en su barbilla y pensativa. Bruno asistió con la cabeza, se sentía feliz.
-¡Y ella es guapísima!- añadió Bruno.
A lo lejos se divisaba un grupo de tres personas, Bruno las reconoció; Adam estaba en el medio, Andrés sujetaba una pelota y Marian tenia la mano agarrada a la de Adam, por lo que supuso que ellos habían vuelto. Incluso Andrés podía ver como odiaba a Bruno.

El chico tembló por unos minutos, ellos pasaron por el lado de los dos sin decir ni una sola palabra… no saludaron… le trataron como… ¿fantasmas? No, si una persona viese un fantasma huiría… él lo entendió, él entendió que no existía para ellos. 

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